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4 septiembre, 2017 Fisioterapia

El dolor Metatarsal

Una de las patologías que más se observan en la consulta podológica son las METATARSALGIAS.

Un dolor que puede llegar a ser invalidante

Este dolor, que puede llegar a ser invalidante, y que se relaciona frecuentemente con un exceso de fuerzas pronadoras (una de las causas más habituales que afecta la salud del pie) debe estudiarse en profundidad para conocer sus causas y encontrar la respuesta terapéutica más adecuada.

La metatarsalgia se define como la inflamación y dolor en la zona metatarsal (localizada en el antepié, entre los dedos y el tarso) y se presenta de diferentes formas: de origen biomecánico, por enfermedades localizadas, enfermedades sistémicas (gota, artritis, artrosis, etc.) y metatarsalgias traumáticas. Existen, además, factores de riesgo que favorecen la aparición de esta alteración: sobrepeso, uso de zapato de tacón o de seguridad, pie plano o cavo, pérdida de la almohadilla plantar, etc.

Entre la sintomatología más común de las metatarsalgias se observa:

Los objetivos básicos de tratamiento en la práctica podológica son disminuir o eliminar completamente el dolor

Los objetivos básicos de tratamiento en la práctica podológica son disminuir o eliminar completamente el dolor, conocer el factor causal del mismo, conseguir descargar la zona afectada y distribuir las presiones de manera equilibrada en toda la zona plantar. Para ello, es de vital importancia la realización de un ESTUDIO BIOMECÁNICO completo mediante test diagnósticos, exploración en camilla y el análisis en dinámica de la marcha para determinar el origen de esta patología y actuar sobre el mismo de manera controlada.

Las ortesis plantares (plantillas) son capaces de controlar el exceso de momentos pronadores (en su caso), proporcionar un apoyo continuo al pie consiguiendo la correcta distribución de presiones y descargar la zona dolorosa. Cabe destacar la importancia de la realización de estas ortesis de manera individualizada ya que de otro modo no se estará actuando de forma precisa en el origen causal del dolor.

A su vez, el tratamiento puede complementarse con fisioterapia dirigida a reducir la inflamación y unas pautas de calzado de manera preventiva. Además, se deberán observar los posibles problemas dérmicos que se presentan en la planta del pie y que pueden ser eliminados mediante una quiropodia por parte del podólogo/a.